21/01/2026
Todos recordamos nuestra primera vez, al menos yo la recuerdo como si fuera ayer aunque fue hace ya muchos años… La recuerdo como una auténtica tortura, no entendía qué era aquello ni qué hacía allí, sólo quería que acabara pronto para salir cuanto antes de ese infierno… Y sin embargo, aquel día fue el comienzo de algo maravilloso que cambió mi vida y la sigue cambiando cada día. Volví a probar una y otra vez hasta que me enganché para siempre. Es la magia del Bikram Yoga, que te acaba atrapando si le das otra oportunidad, aprendes que vale la pena sufrir un poco porque las compensaciones son muchas.
La semana inicial se hace en casi todos los estudios de Bikram Yoga, porque si quieres empezar probando con una sola clase es probable que no vuelvas. Lo he visto muchas veces en todos los años que llevo como profesor: gente que prueba un día y no vuelve jamás, es una pena. La primera vez es dura, lo sé, pero siempre vale la pena volver y darse una nueva oportunidad. Si en la semana de inicio practicas tres o cuatro veces te engancharás para siempre, porque comenzarás a disfrutar de los beneficios de la práctica del Bikram Yoga, que son muchos. Empezarás a sentirte mejor que nunca, por dentro y por fuera.
Lo más importante cuando vas a practicar por primera vez es llegar tranquilo, sin miedos ni expectativas. Está bien que hayas leído algo sobre el Bikram Yoga y te hayas informado, pero no leas demasiado porque ya sabes que eso es un peligro: hoy en día en internet hay mucha información sobre todo y es muy difícil seleccionar. Si buscas opiniones sobre el tema probablemente las encontrarás buenas y malas, porque ya te he dicho que hay gente que prueba una vez y no vuelve. Por eso es importante que no te dejes influir por opiniones negativas, que vengas a clase abierto y receptivo, dispuesto a vivir tu propia experiencia.
Yo siempre digo lo mismo a los alumnos que llegan a practicar por primera vez: «tu objetivo hoy es no salirte de la sala en los noventa minutos». Y es que eso es lo más importante, porque tu mente es tu peor enemigo y te puede jugar una mala pasada. Si consigues dominar tu mente y aguantar en la sala hasta el final, ya tienes mucho ganado, aunque no puedas hacer muchas posturas. Aunque te pases media clase sentado o incluso tumbado, estás acostumbrándote al calor y la humedad, estás sudando y escuchando, viendo a tus compañeros y aprendiendo. Ya estás obteniendo beneficios en esa primera clase.
Es muy importante tener una actitud positiva desde el principio, no seas negativo ni pongas pegas a todo, sigue los consejos que te da el profesor, aunque al principio te parezca que hay demasiadas normas. Todo está pensado para que funcione y te sientas mejor, así que no cuestiones por sistema lo que te dicen. Llega pronto y entra en la sala para irte acostumbrando al calor y la humedad, túmbate y relájate para empezar la clase tranquilo. Colócate en segunda fila para que tengas delante a otros alumnos más veteranos en los que te puedas fijar al hacer las posturas, y trata de verte en el espejo aunque estés en segunda fila, es importante.
Trata de escuchar al máximo al profesor y seguir sus indicaciones, aunque al principio te parecerá que habla demasiado rápido y no entiendes la mitad de lo que dice. No pasa nada, cada día escucharás cosas nuevas aunque ya las hayas oído antes, cada día entenderás un poco más el diálogo. Fíjate en los compañeros que tienes delante al hacer las posturas, si no las entiendes no te las inventes, podrías hacerte daño. Ve despacio y no hagas movimientos bruscos, pero sobre todo no te enfades si no puedes hacer alguna postura al principio. Ya la podrás hacer más adelante, por ahora se trata de intentarlo y de esforzarte, nada más.
La respiración es fundamental, es la clave para aguantar bien la clase. Es normal que al principio te cueste respirar sólo por la nariz, sobre todo si nunca has hecho yoga antes. Y es que el yoga te enseña a respirar correctamente, profunda y lentamente por la nariz. Intenta aprender a hacerlo cuanto antes, pues así calmarás tu corazón, evitarás mareos y aguantarás mejor. No te empeñes en abrir la boca para tragar bocanadas de aire, así sólo acelerarás tu corazón y conseguirás marearte. Ya sé que al principio cuesta aprender a respirar bien, pero como te he dicho se trata de intentarlo, y cuanto antes lo aprendas mejor para ti.
Bebe mucha agua antes de tu primera clase para llegar bien hidratado, pero no bebas demasiada agua durante la clase porque lo pasarás mal. Bebe sólo cuando te lo indique el profesor, tragos cortos para refrescarte y mantenerte hidratado, pero no te llenes el estómago de agua o te marearás. Si no sudas mucho en la clase es porque has bebido poca agua antes, trata de beber más antes de la próxima clase. De todos modos, lo más probable es que sudes más que nunca, no pasa nada, eso es bueno. No te empeñes en secarte el sudor pues sólo conseguirás sudar más. Sé que al principio puede resultar molesto, pero pronto te acostumbrarás.
La primera vez todo es nuevo, se trata de un ejercicio duro en unas condiciones extremas y la clase se hace larga, pero en cuanto acaba comienzas a sentirte mejor. Cuando llega el savasana final y te relajas, te sientes feliz por haberlo logrado, cuando te duchas te sientes una persona nueva. Por eso vale la pena que lo intentes, que vengas a probarlo sin miedos ni expectativas, con la mente abierta y dispuesto a todo. Puede que la primera vez te enganches para siempre al Bikram Yoga, puede que tengas que probar unas cuantas veces más, pero te aseguro que nunca la olvidarás. Así que ven, relájate y disfruta de la clase, vale la pena.